Uplift Primavera 2021
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UNA REFLEXIÓN PRIMAVERAL

Mientras que saludamos otra estación nueva ¿qué nos espera? ¿Qué dones tiene Dios en mente para darnos?

Como la oruga pasa por el proceso de transformación ¿cómo anticipamos abrirnos a ser transformadas/transformados por el amor incondicional de Dios? La primavera es una estación de esperanza y resurrección. Signos de nueva vida están dondequiera. Es una invitación para deshacernos de las cascaras endurecidas del enojo, la amargura y el pesimismo, y llegar a ser mariposas de corazón-lento tomando el sol de la devoción de nuestro Creador. ¿Aceptaremos lo que se nos ofrece? ¿A dónde seguimos?

En un taller de espiritualidad a que asistí, el presentador nos animó a decir la oración antes de comida tradicional al comienzo de cada día y cuantas veces sea posible durante nuestro día: “Bendíceme, O Señor, y estos Tus dones que voy a recibir de Tu bondad…” Esa idea tuvo un gran impacto sobre mí. Comencé a incorporar esta práctica durante la temporada de Cuaresma, e intento continuarla hoy. Requiere un modo de pensar donde anticipamos bendiciones, sabiendo bien que Dios nos las mandará. ¿Podemos ver con “nuevos ojos” para así poder reconocerlas?

El aprecio de los dones de Dios puede comenzar con momentos perdidos en maravilla de un amanecer brillante. Puede continuar con gratitud por tener comida en mi mesa para el desayuno. Una palabra de aliento de una amistad o compañera/compañero de trabajo me hace reconocer lo bendecida que soy de tener un equipo de apoyo cariñoso. Sintiendo el sol y el viento fresco en mí rostro mientras disfruto una comida afuera me ayuda a saborear el tiempo primaveral. Cumpliendo una tarea agrega propósito a mi vida. Oliendo la fragancia de flores en mí caminar por la tarde me anima a usar el don de todos mis sentidos. Después de ayudar a una persona mayor poner su mandado en su coche, hay un eco del Mandamiento Grande, “Ama a Dios. Ama a tu vecino.” Observando una niña/un niño disfrutando en ver a una araña subir la pared despierta el deseo de tomar tiempo y verdaderamente ver la vida en toda su grandeza, a “oler las rosas.” Una noche relajante con familia o amistades me recuerda a hacer lugar en mi vida para la diversión y la risa. El día puede terminar con agradecimiento por tantas bendiciones recibidas, y aun aprecio por la cama y la almohada tan suaves que genera una noche de dormir tranquilizante.

Jesús varias veces les dijo a sus discípulos, “Estén despiertos y alertos.” Yo creo que Él está invitándonos a ver las cosas desde una perspectiva fresca para que podamos desarrollar una actitud más abierta. Deja que la vida ocurra; deja que la vida camine con sus bendiciones. Para poder crear ese tipo de cambio dentro de nosotras mismas/nosotros mismos, estamos animados a descubrir una forma de ver que nos hace receptivos a posibilidades nuevas. Rogamos por el coraje de amplificar la entrada de nuestros corazones, y permitirnos a ser dotados de todos los dones abundantes de Dios. ¡Que la mariposa dentro de nosotras/nosotros vuela libre!

Bette Meyer
Asistente del Ministerio VM
Santuario Nacional de Nuestra Señora de las Nieves

 

Capullo

No esperes que ser capullo Sea fácil. No es tiempo de descanso Sino de renacer. Antes pensaban Que la Oruga Simplemente dormía allí, Esperando la maravilla de alas. Esto no es verdad. Ser capullo quiere decir El quebrantar de sí misma, De dejar ir todo Lo que se puede considerar Oruga. Cediendo a la llamada de crisálida. Dejando caer todo la identidad previa, Todo lo que es deseo, Todo lo que es hambre, Todo lo que es comer, comer, comer, Sin césar.

Cuando llega el momento, llamada A ir a ese lugar fresco y oscuro, bajo hoja y tronco, A tejer la ceda de sí silenciosa, La Oruga disuelve, Toca el punto de la nada De ser; Ser ahora Ni Oruga Ni Mariposa. Ser simplemente, potencial, Hasta que se encuentra forma nueva, Hasta que la tumba auto-hecha esta muy apretada Y Mariposa nace, Brotando bendición, belleza.

Una jornada entre inmovilidad Hacia libertad, Hacia vuelo, Nadie que conoció la Oruga Lo conociera en la Mariposa, Nadie que conoce la Mariposa Lo vería Ni en la memoria De Oruga, Pero aun adentro hay Una continuidad de ser Una receta nueva hecha de ingredientes viejas Una vida re-hecha, una semilla ya florecida, Una potencia cumplida, Hay dolor en esto Estoy segura. ¿Cómo no pudiera ser? Siempre hay dolor En entrega, En transformación, En vida nueva, nacimiento nuevo Muerte antes de resurrección, Dejando ir, antes de dejando ser Esto es la divina orden de las cosas Esto es porque allí se esconde Aun aquí, aun ahora, En toda tu vieja Oruga deseando, En el hambre al centro de tu ser, La promesa de Mariposa Si solamente te entregarías A la llamada Del capullo. Si supieras Aun por un día, La maravilla de alas La libertad de vuelo.

Escrita por el Hermano Ricardo, sacerdote franciscano de la Orden de Franciscanos Capuchinos de Irlanda, el 8 de mayo de 2020. A este tiempo, es guardián del Centro de Retiro y Casa Franciscana en Donegal, Irlanda. Usada con permiso.

 

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